Ya en camino a Urique, la ansiedad y emoción por estar parado en la línea de salida, me empezó a remontar en pensamientos encontrados, entre los recuerdos de maratones y competencias como Nueva York 1994, el sentimiento de ganar estaba nuevamente despierto, pero por el otro lado el respeto a la distancia y condiciones, alertaba la idea original de simplemente correr a lado de Tarahumaras y no en contra de nadie en especial...
De pronto en el Chepe se anuncia la parada para admirar el paisaje en el Divisadero y después de unas cuantas horas de especial convivencia entre ultras de diversas nacionalidades, un suspiro de admiración fue el resultado de...